La distancia es corta y aún así no me escuchan, no comprenden que el pretender se hace cada día más difícil...gira y gira la única manecilla del reloj del cuarto de la abuela y la distancia se sigue acortando.
El aire huye de la verdad y comienza la partida de nuevo, las cartas repartidas entre personajes de lazos sangrantes.
El que sonría es el ganador.
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